Cazalla Intercultural. ¿Quién dijo que en Lorca no hay nada? - Rocío Periago

Diez años ya…que pasan volando y que cuando te paras a pensar están llenos de anécdotas y momentos inolvidables: Manolo, Tea, Aga, Katia, Sibi, Carmen, Bea… Y todas las voluntarias (y algún que otro voluntario) que estáis detrás de todo esto.

Diez años que han dado para muchos proyectos, retos e iniciativas, que han ayudado a derribar prejuicios y fronteras, abriendo la mente de mucha gente y demostrando que en Lorca sí hay cosas que hacer y muchas personas con inquietudes.

Es una reflexión personal que me apetece compartir, porque  desde aquel primer intercambio  en Polonia en el verano de 2006 siendo prácticamente una cría, creo que tengo “algo” de  experiencia en proyectos de  educación no formal, participando en todo tipo de actividades que me han hecho crecer como persona y que han ido alimentando mi inquietud y creatividad.

Gracias Cazalla Intercultural (y aquí somos muchos los que estaremos siempre agradecidos) por todos los talleres y por las actividades de voluntariado europeo, por los intercambios de idiomas, por darme la oportunidad de conocer otros países, otros continentes y otras culturas.  Por demostrar que seamos de donde seamos, hay códigos comunes, inquietudes y sueños compartidos. Por conocer a gente interesante y muy diferente a mi, a entidades que están intentando cambiar sus realidades y a muchos proyectos ilusionantes. Por los prejuicios y vergüenzas que perdí en el camino, por tantos buenos amigos en diferentes países y por los  momentos brindando con chupitos en idiomas tan diferentes como el rumano, el lituano o el tagalo. Por hacerme salir de mi zona de confort y por hacerme creer en lo que hago. Por el verano en que ganó España el mundial, que éramos dos monitoras para casi 20 chavales en un pueblo cerca de Montpellier, por los veranos en Coy en el albergue bailando en las fiestas de la plaza, por los viajes en jeepney en Filipinas o por el M13.

Por alimentar mis ganas de contar lo que iba conociendo. Por el miedo que me dejé olvidado en algún aeropuerto lejano. Por incitar mi creatividad y curiosidad por el mundo. Por hacerme perder el miedo a hablar en público en otros idiomas. Por mostrarme una realidad muy diferente a la mía y hacerme reflexionar y querer involucrarme en ella, por las cervezas y risas compartidas en tantas ocasiones ….porque esto es adictivo, es una manera de vivir, de entender el mundo.

Que sean no 10 años más, sino toda la vida haciendo lo que más nos gusta.