Mi trabajo “De las calles de Recife a los fogones” fue premiado hace un mes con el segundo premio de periodismo de Manos Unidas. Es el primer premio de periodismo que recibo y la verdad es que hace mucha ilusión, sobre todo porque me lo han dado junto con grandes profesionales y eso es todo un orgullo, pero también porque es un aliciente a seguir haciendo lo que más me gusta.

Sin embargo, lo realmente importante es la oportunidad de darle voz, de contar una historia que creo que merece la pena que sea conocida, porque rompe con la idea de violencia, que parece a día de hoy que es lo único que existe en Brasil.

El trabajo que realiza la Comunidad Pequeños Profetas en Recife (Estado de Pernambuco) lleva ya tres décadas de trayectoria, y se han convertido en un pilar y recurso clave para muchos niños y jóvenes brasileños. Están desarrollando, entre otros proyectos, uno centrado en la gastronomía social que está sirviendo no sólo para enseñarles pautas de alimentación saludable a los chavales, sino que también están aprendiendo a cocinar platos que perfectamente se pueden encontrar en un restaurante de primera categoría.

Por todo esto, estoy muy agradecida a Manos Unidas por la oportunidad que me han dado. Mientras tanto, yo seguiré aprendiendo de los mejores, siempre tomándome al pie de la letra las palabras de Enrique Meneses, uno de los más grandes (y menos conocido) periodistas españoles: Ir, escuchar, ver, volver y contarlo.

Aquí  se puede leer el artículo premiado, que se publicó en Planeta Futuro-El Pais.