Reggio Calabria, hay vida en el sur de Italia

Scilla

En el sur del sur, en la «punta de la bota» calabresa, se encuentra Reggio Calabria.

Millones de personas viajan a Italia cada año, pero ¿quién visita Reggio Calabria? ¿por qué ir hasta allí? La región de Calabria es uno de los rincones italianos para disfrutar de la naturaleza mediterránea, ya que tiene muy cerca el Aspromonte, un gran parque natural. Su costa es una de las más bellas de Italia, aunque en verano, como en casi todo el Mediterráneo, no se libra de las medusas que suelen bañarse también en las mejores playas de la región. Zona agrícola y agreste, no es la concurrida Toscana ni el Lazio, ni siquiera la vecina Campania. Calabria tiene el encanto especial de ser la vera Italia, la Italia profunda.

Para llegar hasta Reggio se puede en tren desde Roma pero tarda unas trece horas. Es una opción barata pero lenta. Hay compañías de bajo coste que llegan a Lamezia Terme, que está a unas dos horas de tren hasta Reggio. Otra opción interesante es volar a Catania o a Palermo, que no están muy lejos, y luego coger un tren y el ferry para llegar. ¿El mejor consejo? Paciencia ante todo. Porque aunque a veces dé la sensación de estar lejos de todo, desconectado del mundo, a Reggio se acaba llegando.

La ciudad en sí carece de monumentos o grandes cosas que ver o visitar, aparte del lungomare (el paseo marítimo), las ruinas de un castillo aragonés o el Corso, sin menospreciar el Museo Nazionale, donde hay algunos restos arqueológicos de la zona.

Un dato importante es que en 1908 prácticamente el 100% de las ciudades de Reggio y Messina fueron destrozadas por un terremoto y maremoto que asoló la zona. Desde entonces parece que ha quedado en la mentalidad de la gente esa temporalidad, esa idea de no construir casas o edificios que supongan un gran gasto, o no arreglar los que existen porque no se sabe cuánto van a durar.

La ciudad recibe afluencia de visitantes principalmente por su situación estratégica, justo enfrente de Sicilia y muy cerca de las islas Eólicas. Desde Villa San Giovanni (un pueblo a 5 km) se cruza el estrecho de Messina, para ir a Sicilia (traggeto en ferry). Porque si, en esta parte de Italia, que parece estancada en el tiempo, hay un tren que se mete dentro de un barco para conectar Sicilia con la península. Los dientes del tren  se van enganchando a las vías, que replican dentro de la panza del barco, entre coches y camiones, las vías metálicas que hay en tierra. Es un espectáculo ver al tren entrar y salir del ferry, uniendo dos de las regiones más olvidadas de toda Italia.

Calabria, Sicilia y Catania siempre han sido regiones empobrecidas y muchos de sus habitantes emigraron a las regiones del norte, más industriales y ricas. Pero las raíces se mantienen, y en verano, son muchos quienes bajan de las ciudades del norte de Italia para pasar allí las vacaciones estivales viendo a la familia. Otro destino en el Mediterráneo italiano, igualmente hermoso, y que también tiene esa característica de insularidad es Cerdeña, con sus playas de arena blanca y sus montañas y pueblos del interior. 

La ciudad de Reggio se extiende a lo largo de la costa. Se va uniendo con pequeños pueblos de la zona, Catona, Santa Caterina, Villa.. que pasan a ser pequeñas diputaciones o barrios alejados. La parte de la ciudad que se extiende hacia el interior está construida sobre pequeñas colinas, todo en pendiente. Hay innumerables cuestas en el centro de la ciudad. Por lo tanto, nada recomendable si se tiene algún problema de movilidad. Además, cuando llueve, por estas cuestas baja todo tipo de desechos, barro o ramas taponando los desagües y levantando el asfalto de las calles.

Aún así, la vida en Reggio es amena y puede ser entretenida. El nivel de vida es muy barato comparado con el resto de Italia. Se parece más bien al de una ciudad mediana de España.

Mi experiencia viviendo y estudiando en esta ciudad durante los años 2008 y 2009 fue como estudiante Erasmus. Fue durante ese año que comencé a hacer mis Cuadernos de Viaje, porque gracias a vivir allí pude viajar y conocer muchas ciudades italianas y europeas. Recomendaría elegir como destino Erasmus Reggio Calabria por dos motivos principales:

  • El nivel de vida es muy barato comparado con el resto de Italia. Esto permite el poder vivir más holgadamente con la beca, y sobre todo, viajar. Con el tren, lentamente, pero se puede llegar a cualquier punto de Italia.
  • Es una ciudad al lado del mar. Esto es un punto irrefutable, sobre todo cuando comienza el buen tiempo.

Para salir, hay algunos cafés en el Corso y pequeños bares donde comer y beber algo por la zona del centro, y en la temporada de verano colocan los Lidos, como chiringuitos de música junto a la playa. También están los cafés del lungomare y varias heladerías, donde hacen los mejores helados que uno pueda imaginar, y que para gran alegría descubrí que están abiertas durante todo el año.

Hay afluencia de jóvenes extranjeros, tanto por las empresas y entidades que realizan prácticas europeas (las Becas Leonardo) como por la Universitá per stranieri que ofrece cursos de idiomas todo el año. También es una zona con mucha población migrante que trabaja en el sector primario. No es Grecia ni Turquía, pero esa esencia mediterránea flota en todas partes: Desde la forma de ser de la gente, a la cultura e historia de cada piedra de este lugar.

Como destino Erasmus es una ciudad recién abierta a estas posibilidades. No hay grandes alternativas de ocio, y menos aún durante el invierno. Pero la gente, en general es agradable, y siempre habrá alguien dispuesto a tomarse una cerveza contigo y enseñarte algún sitio curioso de su ciudad.

Solo a 12 km podemos ver Sicilia, llena de puntitos luminosos por la noche, e incluso las veces en que está despejado, se ven manchas luminosas que es la lava del Etna, que fluye lentamente. Orientada hacia el oeste, se puede disfrutar de un momento increíble viendo como el sol se esconde entre las nubes y el volcán. Otro sitio desde donde se pueden ver unas vistas magníficas de toda la ciudad es desde un fortín abandonado que hay en Reggio.

Alrededor de la zona de Reggio, si vamos hacia el norte (autopista dirección Salerno por la costa o tren dirección Villa-Tropea-Nápoles-Roma…), bordeando la costa calabresa hay multitud de pequeños pueblos pesqueros, en los que merece la pena detenerse. El más cercano y bonito es Scilla/Chianalea, a unos 12km de Reggio, del que ya hablan los clásicos en sus obras nombrando a un mostruo que se escondía en los escollos y en el acantilado.

Scilla tiene un castillo desde donde se divisa todo el estrecho de Messina. Desde su puerto al atardecer se pueden ver a los barcos pesqueros de pez espada volver de faenar. En verano es un buen sitio para ir a bañarse, con sus aguas limpias y las playas de arena.

En esa parte de la costa hay numerosas playas casi vírgenes, a muchas de las cuales solo se puede llegar a pie por caminos serpenteantes o desde el mar. También se puede hacer una visita a Tropea, famosa por sus cebollas, y que bien merece una parada.

Calabria, una zona de Italia desconocida para muchos, pero con un encanto especial que sorprende gratamente y la hace inolvidable.