Viaje a Cabo Verde. Isla de São Vicente

Cabo Verde es un país africano que está formado por un archipiélago de islas en mitad del Océano Atlántico, a la altura de Senegal más o menos. 

Cabo Verde está formado por 8 islas grandes y otras muchas más pequeñitas. Sin embargo no todas las islas están habitadas. Son de origen volcánico y tiene un clima muy cálido aunque no llueve mucho.

La población de Cabo Verde es mayoritariamente mestiza. Mezcla por un lado de la colonización portuguesa y por otro de los esclavos traídos del continente africano. Es muy abierta y agradable. Yo estuve en la isla de San Vicente: Mindelo, São Pedro, Calhau… también en la de Sal y en Praia. Cabo Verde tiene playas rocosas, de agua fresca y limpia, con la arena dorada del Sahara que trae el viento cuando sopla desde el este. Aunque es una tierra sedienta que espera ansiosamente la temporada de lluvias, en los puntos más altos se puede encontrar una neblina húmeda y pequeños cultivos de los agricultores de la zona.

Cabo Verde es un país que vive de la importación donde casi todo lo traen de fuera. Pero tiene un pescado magnífico y un marisco fresco de verdad!. Recomiendo por ejemplo las langostas, muy baratas y muy bien cocinadas!. Una cocina realmente sabrosa. Tenéis que probar igualmente la cachupa, un plato muy consistente pero delicioso!. Eso si, atención al picante (piri-piri) porque es realmente PICANTE. También hay un licor/aguardiente típico: el grogue/grog, que hay que probar, aunque sea a sorbitos!

Para llegar a Cabo Verde desde Europa solo se puede desde Lisboa, así que el recorrido que tuve que hacer fue Alicante-Madrid-Lisboa-Sal-San Vicente (Mindelo), con Iberia y TACV, la compañía aérea caboverdiana. Hay 2 horas menos de diferencia horaria con España.

Tiene el encanto de la calma y la tranquilidad de un país tropical. Todo va con muuuucha tranquilidad. Es una filosofía de vida. Te asombra por lo desconocido que es para Europa. Por el encanto que tiene mantenerse ajeno a los grandes resorts que han estropeado tantísimas zonas costeras, masificándolas. Y sobre todo, te llevas el recuerdo de una gente sencilla y acogedora, de unos paisajes increíbles y de una cultura riquísima llena de matices africanos y vestigios portugueses.

Lo mejor fue en el avión de vuelta, escuchando a la gran Cesaria Évora y también el catering del avión: cachupa con huevos fritos.